Quisiera tenerte ahora mismo entre mis manos
De la misma forma en que te encuentras desaparecida
En lo más adentro de mi alma divina
Que al viento y a la brisa le hace montanas de reclamos.
Gritándole, ¡devuélveme a la mujer que amo!
¡Y no la enredes en tus vertiginosas corrientes!
Sino transmítele el recado que mi corazón siente.
Uno que no ha sido depositado a la siguiente
Con la esperanza de que este llegue a su verdadero destino
Que a grandes tempestades de tristeza y dolor ha sobrevivido
Con el valor que sólo el amor puede a un corazón otorgar
Así es que se reconoce la única y genuina vía de amar
Cuando tantas tentaciones de la confusión te tratan de persuadir
Para que tu conciencia pensando en el infinito les deje morir.
Por: Santiago R. García Meléndez
De la misma forma en que te encuentras desaparecida
En lo más adentro de mi alma divina
Que al viento y a la brisa le hace montanas de reclamos.
Gritándole, ¡devuélveme a la mujer que amo!
¡Y no la enredes en tus vertiginosas corrientes!
Sino transmítele el recado que mi corazón siente.
Uno que no ha sido depositado a la siguiente
Con la esperanza de que este llegue a su verdadero destino
Que a grandes tempestades de tristeza y dolor ha sobrevivido
Con el valor que sólo el amor puede a un corazón otorgar
Así es que se reconoce la única y genuina vía de amar
Cuando tantas tentaciones de la confusión te tratan de persuadir
Para que tu conciencia pensando en el infinito les deje morir.
Por: Santiago R. García Meléndez
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