Quiero que ocurra una epidemia
pero que sea de lo más original
que sea una epidemia de felicidad
que todo el mundo se quiera contagiar.
Quiero que ocurra una epidemia
para que surja una gran paz
que reine en todos los lugares
y no desaparezca jamás.
Que el ambiente sea distinto
al que vivimos hoy en día
que sea como el que Dios manda
y Él se llene de alegría.
Quiero que esa sea la epidemia
de la que todos quieran contagiarse
para que al vivirla en cuerpo y alma
nunca quieran curarse.
Y así este mundo tan dañado
por la maldad y corrupción
se convierta en uno repleto
de amor y comprensión.
Quizás esto es pedir demasiado
pero no es imposible de suceder
porque como dice el dicho
“querer es poder”.
Por: Santiago R. García Meléndez
pero que sea de lo más original
que sea una epidemia de felicidad
que todo el mundo se quiera contagiar.
Quiero que ocurra una epidemia
para que surja una gran paz
que reine en todos los lugares
y no desaparezca jamás.
Que el ambiente sea distinto
al que vivimos hoy en día
que sea como el que Dios manda
y Él se llene de alegría.
Quiero que esa sea la epidemia
de la que todos quieran contagiarse
para que al vivirla en cuerpo y alma
nunca quieran curarse.
Y así este mundo tan dañado
por la maldad y corrupción
se convierta en uno repleto
de amor y comprensión.
Quizás esto es pedir demasiado
pero no es imposible de suceder
porque como dice el dicho
“querer es poder”.
Por: Santiago R. García Meléndez
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