En mi soledad…
Cuando la lágrimas eran mi Sol
Tu luz lo apagó,
Y con Tu abrazo el llanto cesó.
Brillantez elocuente, que se siente
Golpeando el muro de dudas
Una a una, las derrumba.
Y germinan sonrisas contagiosas
Nada negro, nada rosa
Sólo su presencia…
Sin sombra y sin ropa.
Atrás queda el desolado y despedazado
Ahogado en gritos poco bravos.
Es así como renace un testigo del Amigo
Al ser transformado
El quebranto por un Santo.
Nunca se perderá la calma
Si al Padre se abre el alma.
Por: Santiago R. García Meléndez
5 de octubre de 2010
Cuando la lágrimas eran mi Sol
Tu luz lo apagó,
Y con Tu abrazo el llanto cesó.
Brillantez elocuente, que se siente
Golpeando el muro de dudas
Una a una, las derrumba.
Y germinan sonrisas contagiosas
Nada negro, nada rosa
Sólo su presencia…
Sin sombra y sin ropa.
Atrás queda el desolado y despedazado
Ahogado en gritos poco bravos.
Es así como renace un testigo del Amigo
Al ser transformado
El quebranto por un Santo.
Nunca se perderá la calma
Si al Padre se abre el alma.
Por: Santiago R. García Meléndez
5 de octubre de 2010